Jorge RamosJorge

Me recuerdo de este amigo con un sentimiento de alegría, tristeza y coraje. Alegría porque con el pasamos muchos momentos agradables, de diversión y aventuras que me enseñaron en lo particular a reconocer las buenas amistades de la adolescencia. Con él fue que encontré el mundo de la lucha, de la indignación por las injusticias, de la rebeldía contra toda norma impuesta por esta sociedad capitalista. “Saca” le decíamos de apodo, por su gran capacidad de oratoria y convencimiento sobre lo que hablaba y compartía. Los compañeros le pusieron saca despectivamente, porque decían que era un gran “pajero[1]”. Pero en él, yo reconocí su facilidad para compartir diferentes ideas sin temor alguno, ideas desde como edificar una mejor sociedad, hasta el buen uso de los preservativos. Esto ultimo lo recuerdo, porque fue en una clase que nunca olvidaré cuando el profesor tardo en llegar, él saco de su bolsón un Condón y comenzó a explicar sin morbo, cuál era el uso correcto del preservativo, todos y todas nos reímos al inicio, (seguramente porque el tema aun sigue siendo prohibido en nuestra sociedad) pero sin duda revelo su gran capacidad de oratoria y su creatividad para compartir sus saberes de manera que nos daba tips de educación sexual y reproductiva.

Hablar de él también me produce tristeza, porque siento que era un joven tan agradable, talentoso y con grandes capacidades que compartió en su momento, pero que pudo dar un aporte mayor a la sociedad que sigue teniendo déficit en este tipo de personas tan humanas, con aferro a la vida y vibrante de energías para construir una sociedad más justa, humana y equitativa. A Jorge le robaron la vida antes de tiempo, le quitaron la posibilidad de aportar a construir una organización popular en Santo Tomas, de aportar a las trasformaciones del país. El estuvo en varios años construyendo organización con la juventud de su municipio y participo en una escuela departamental de formación política para incidir en la juvenil de su municipio. Con su entusiasmo nos contagio a muchos y nos movió a organizarnos para trabajar en la mejora de la vida de la población.

Me produce coraje el reconocer que en una mañana del mes de marzo, cuando el paseaba con un amigo en el lago de Ilopango, en Apulo. Según cuentan las versiones, su amigo esta ebrio y comenzó a decir incoherencias y a ofender a quien encontraba. A partir de eso, unos “muchachos” con marcas y manchas en su piel se dieron por aludidos y llegaron a decirle que los acompañara a otro lugar, fue ahí que Jorge le dijo que no les hicieran nada, porque su amigo andaba “borracho”, pero dicen que le dijeron “No te metas, que con vos no es el bolado “Zafáte[2] de aquí” y les respondió que si se llevaban a su amigo, tenían que llevárselo a él (No me extrañaría eso de él, porque fue una característica que siempre lo acompaño en su vida, fiel y comprometido) se los llevaron a ambos y no hemos sabido nada de ellos de ese triste marzo 2015. Me molesta que el sistema nos arrebate a jóvenes tan cálidos y aferrados con la lucha. ¿Será que las letras o los números que defienden fielmente los muchachos les otorga el derecho de quitarles la vida a jóvenes que no están involucrados en esos conflictos? ¿Qué derecho tiene el sistema capitalista de acolchonar estas realidades? ¿Será que le conviene al sistema capitalista despojarse perversamente de las personas? ¿Y más si luchan contra él? Me pregunto si el sistema capitalista acoge estos asesinatos como producto de su creación. Preguntas que quedan planteadas para tratar de resolver cual es la casusa que generó que le quitaran a mi amigo Jorge Ramos su vida. Tal injusticia no tiene explicación en la vida de nuestra Pacha Mama que nos vio crecer, sino en la raíz de las desigualdades sociales, la injusticia social que impera en el sistema capitalista…

No se ha encontrado aun su cuerpo, no sabemos dónde estará, pero lo más certero es que luego de pasar casi 5 meses ya esté –tristemente y quisiera en esto equivocarme- siendo parte de nuestros mártires y parte de nuestra madre tierra.

Camarada, no puedo afirmarte que seguiré tus pasos, porque a pesar de todos sabía de nuestras diferencias, pero todo lo que me enseñaste como amigo y compañero, sin duda están siendo parte de mi propia construcción y compromiso político por hacer de este mundo un espacio donde se pueda vivir, donde pueda ver sonreír a mis hijo o hija, donde pueda sentir que es llegar a la vejez, lucho y lucharé por todo eso que te arrebataron amigo.

Compañero Jorge Ramos,

Hasta la victoria siempre

Y sepan que nuestra sangre no termina en tus venas, ni en la mías, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan. (Parafraseando al grande de los poetas salvadoreños que también le arrebataron la vida, Roque Dalton)

Ángel Josué Monge

Santa María de la Esperanza, Mayo 2015

 

[1] Mentira, engañar o hablar de más.

[2] Salir de ese lugar, no involucrarse en ese hecho.

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