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Árbol: otra flecha contra el enemigo

Preparando la flecha que hiera el sistema de dominación

¿Cuál es el hilo que nos mantiene en Comunidad?

Santa María de la Esperanza, Santiago Texacuangos, SS

 “Les pido por favor, hagan comunidad; únanse, cuidence, amense, no se dividan”

  José Ángel Monge

Asamblea Comunal, domingo 22 de enero del 2017 

fabianDE MANERA GENERAL 

La comunidad es el espacio, lugar y vínculo entre los integrantes que deciden encubarse bajo las mismas características, motivaciones y objetivos, por encima de la diversidad. Es el vínculo genuino entre lo personal y lo social que construye diariamente la colectividad. Es lo que lleva a una joven a dedicar un fin de semana para hacer una “tarde alegre”[1] con el ánimo de mantener la alegría y la convivencia sana de la comunidad. Es el hogar que construimos entre todas y todos los que nos adherimos al proceso de edificar el presente.

De este vínculo entre lo personal y lo social queremos dialogar, ya que nos parece que aunque lo vivimos, lo expresamos y lo defendemos apasionadamente, no hay un consenso y claridad sobre qué es lo que nos integra. Por que si de algo hemos concluido en estos últimos años, es que los valores y principios comunitarios son una fortaleza o un pilar fuerte en el quehacer de las y los habitantes, pero no es lo único, es mas, creemos que no es lo decisivo.

NUESTRO MODO DE VIDA EN SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA:

La comunidad fue fundada en principios y valores cristianos que sentaron las bases para manteneros en vínculo colectivo, que nos permitió tener un ambiente o convivencia agradable y con disciplina sobre el la actividad comunitaria, sin embargo, simultáneamente se fueron desarrollando algunas condiciones materiales y objetivas compartidas, que hacían madurar en la praxis las interrelaciones de estos valores. Porque los valores y principios son como las nubes de ideas en el cielo, que asumen su forma concreta en las gotas de lluvia que tocan los árboles y la tierra. Podemos apreciar entonces que en el desarrollo de la comunidad se han construido estas bases materiales y estrechamente a ellas  las condiciones identitarias, subjetivas y organizativas de la vida comunal. Esas condiciones objetivas son –a nuestro juicio- las que en primera instancia nos mantienen hasta la fecha en comunidad.

Veamos entonces porque decimos que las condiciones materiales y objetivas compartidas que nos integran son vitales para la existencia y sobrevivencia de Santa María de la Espereza:

Creemos que dejaremos de ser comunidad cuando la propiedad colectiva de la tierra de nuestra comunidad pase a ser parcelada por cada habitante o familia de la comunidad y cuando la finca comunitaria pase a ser administrada por individuos y no por el organismo de dirección de la comunidad. Cuando la tienda comunitaria se vea invadida por tiendas personalizadas en los rincones de la comunidad y nos veamos obligados a cerrarla. Cuando el manantial de agua se desvanezca y nos obligue a tener agua potable de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) y eso implique no estar enlazados por ese recurso. O cuando la escuela no responda a la filosofía de la comunidad y pase a manos del Ministerio de Educación  de El Salvador (MINED) para ser dirigida por un agente externo, así como cuando la necesidad organizativa de las y los habitantes sea suplida por la determinación de resolver en parejas o familia los asuntos concernientes a su vida colectiva.

VAMOS UNO A UNO:

  1. La propiedad colectiva de la tierra

La comunidad aún posee tierras que son administradas por una Comisión de Tierra, que al mismo tiempo es conducida por la Directiva de nuestra comunidad; quienes organizan de qué manera serán producidos cada uno de los espacios comunales. Aunque cada familia tiene el derecho de tener legítima y legalmente un espacio donde construir su hogar, no se tiene la facultad moral de vender a personas externas de la comunidad sin previa autorización del órgano de dirección comunal (En este caso es de señalar que aunque ya se hayan hecho ventas lamentablemente sin la intermediación de las autoridades comunitarias, hoy por hoy no se ha hecho con gente externa. Hay que luchar para que eso no pase) así también está el caso de la finca de nuestra comunidad, la cual tiene aún la producción de algunos frutos que son para beneficio comunal, por eso tiene una característica particular que luego la abordaremos.

La posesión colectiva de la tierra nos hace estar en un mismo terruño compartido, nos hace convivir fraternalmente por encima de las diferentes maneras de apreciar la vida, nos da un vínculo de cuido por lo que es nuestro, de nadie y de todas y todos al mismo tiempo.

  1. La finca comunal

Hacemos notar la finca comunal aparte, no porque no sea nuestra tierra colectiva, sino porque esta tiene el componente que nos integra en un lazo común: la producción. Y porque no hacemos trabajos comunitarios o “mingas” como le decimos, para el cuido de las tierras donde cultivan las y los campesinos el maíz, frijol, güisquil, etc., como sí lo hacemos para cuidar, sembrar o dar mantenimiento a la plantación de café y otras frutas que ahí se producen. Este es un recurso en el cual la comunidad por completo mete mano: días de trabajo, pago de una o un trabajador permanente, fiscalización y rendición de cuentas por su productividad, en fin, la producción de la finca nos compete y nos tiene pensando y actuando rente a ello.

En asambleas comunitarias se decide la intervención al desarrollo de la finca, se piden cuentas de sus productividad y mejoras, aún se recibe beneficios de ese vital recuso que es de nadie y de todas y todos al mismo tiempo.

En estos dos aspectos ya se han generado contradicciones al respecto de la posesión individual de ellas, que en su momento fueron derrotadas las posiciones por el principio fundacional de la tenencia colectiva de las tierras, lo cual no significa que no existan en la psicología de algunos habitantes la necesidad de reabrir el debate sobre parcializar, pero por el momento no se tiene la fuerza suficiente como para reabrir esa discusión comunitaria,  lo que sí es de predecir que no pasaran más de diez años en reaparecer…

  1. La tienda comunal

Como iniciativa del fundador de la comunidad y el entusiasmo y empeño de la juventud que primero poblaron estos terruños, se construyó la comunidad con fines solidarios para sus habitantes, y desde entonces su visión no ha desfallecido. Su benevolencia con las familias de escasos recursos de fiar los productos adquiridos por un tiempo estipulado, sus precios cómodos en algunos productos y principalmente su apoyo con el excedente al desarrollo comunitario sigue siendo valioso y significativo. La tiende es un territorio común y colectivo de sus habitantes.

Sobre la tienda comunal suscitan diferentes anécdotas de gran valor simbólico, de bellos y no tan bellos encuentros entre sus habitantes. Así como de todas y todos es conocido, en ella no solo se llega por la compra de productos materiales, sino que es también el encuentro de amistades, el espacio donde se convive, se ríe, se entera de las noticias comunitarias, etc. En su entorno se conoce sobre la salud, la alegría, los triunfos o tristezas  de los otros y otras; es un espacio incluso, de esparcimiento.

Ahí se produce más que un excedente, ahí también se produce la comunidad. El día en que un habitante solo se mueva dos casas enfrente y encuentre una tienda o el día en que los beneficios de lo que se compra y vende en la comunidad sea de beneficio de unos pocos y no del colectivo, también se estará perdiendo parte de la comunidad. Esto no niega o contradice desde luego, que haya personas que puedan tener algunos productos de venta que permita la subsistencia familiar. Eso es válido siempre y cuando este normado y debidamente organizado por las autoridades comunitarias, como es el caso actual, que se prohíbe la venta de los productos de primera necesidad que son exclusivos de la tienda comunal; frijoles, arroz, maíz, aceite, etc.

  1. La administración del agua potable

Bendecidamente nuestra madre tierra nos brinda la gentileza de dotarnos del manantial de agua, lo que implica a sus habitantes la protección, promoción y cuido del vital líquido. Esto nos hace pensar y actuar en conjunto para su preservación. La administración del agua, la garantía y beneficios que esta ofrece a cada habitante hace que nos veamos en la necesidad de dialogar, debatir y accionar en función de su protección.

El agua es uno de los recursos comunitarios que nos cita a asambleas, nos convoca a trabajos comunitarios, nos une con la contribución solidaria y nos organiza para el funcionamiento óptimo. Incluso el agua –como el resto de aspectos analizados- nos conflictúa en el cómo administrarlo, pero que producto de esas fricciones, surgen acuerdos que nos adhieren a la mayoría en el mantenimiento de criterios colectivos.

El agua es un bien y un servicio comunal que esta constantemente apareciendo en los diálogos por las calles, los hogares, los encuentros grupales e incluso en las actividades culturales. Es un tema que nos interesa a todos y a todas.

  1. La Escuela cuasi-comunal

La Escuela es un servicio que requiere una especial atención por parte de este análisis, puesto que es el lugar en que nuestros niñas y niños se encuentran en primera instancia con los valores de lo que es vivir en comunidad. Ya la familia forma parte en fomentar una visión de cómo vivir en comunidad, eso es valioso, pero el niño y la niña confrontan esa visión con sus pares, que son otros niños y niñas que cargan con la visión de su propia familia, por ende, la escuela se presenta como el encuentro de ese abanico de visiones que en la comunidad subsisten y es precisamente en la interacción entre ellos que se produce la síntesis de la visión del mundo que va construyendo el o la estudiante. En esta sístesis que realizan, las maestra (lo decimos claramente, solo son maestras) juegan un papel trascendental de mediadoras en el aprendizaje sobre los avances de la humanidad a través de las diferentes ciencias y disciplinas, así como el crecimiento y aprendizajes que la comunidad ha desarrollado. Además de mediar entre las motivaciones, personalidades e intereses de cada estudiante con los objetivos propios del proceso educativo y de la comunidad.

En fin, la Escuela es un espacio donde de generación en generación han transitado la niñez y la juventud, un lugar donde conocimos y aprendimos de las y los habitantes de nuestra comunidad, donde vinculamos al compañero y la compañera del aula con la familia que enfrenta dificultades, que vive alegrías y que tiene maneras de participar en comunidad. También ahí la niñez forja su identidad comunitaria y nos comenzamos a conocer en familias.

La conducción de la comunidad sobre la escuela es un papel que garantiza el traslado de las lecciones generacionales vividas en la comunidad, es la vinculación de las familias con el proceso educativo de sus hijos e hijas. Actualmente es cuasi-comunal porque en parte es subsidiada por el MINED y en parte es apoyada, administrada y conducida por la comunidad. Es decir, políticamente la conduce la comunidad, pero la Escuela forma parte del sistema nacional de educación, ya que las maestras son contratadas por el Ministerio y hay una integración con los programas nacionales, pero las maestras incorporar las propias características y sentidos de la comunidad. Esto es posible porque ellas han sido producto de la cosecha comunal, como la mayoría de docentes que aportaron a la Escuela desde sus inicios. Casi todos y todas las maestras han crecido en Santa María de la Esperanza.

Quizá no es la Escuela perfecta y tendrá sus dificultades o detalles por mejorar,  por ello es obligación de sus habitantes enriquecerla cotidianamente, porque es parte de nuestro patrimonio. Y aquí quisiéramos apuntar algo que muchas veces aparece en los debates sobre este tema y es que la escuela no es solo responsabilidad de las maestras, es ante todo un espacio de todas y de todos y de nadie al mismo tiempo, así como todos los otros proyectos que hacen ser a la comunidad:

Sin duda, siempre existe el pre-juicio sobre como debiera ser mejor la educación en nuestra escuelita por parte de algunos habitantes, que lleva a muchos padres y madres a confiar más de la escuelas, de las maestras y maestros o incluso de estudiantes desconocidos o externos a la comunidad, en el que no se generará el conocimiento del sentir comunitario como sí se fomenta en nuestra Escuela. Consideramos que no está del todo mal que nuestros hijos estudien fuera de la comunidad, además es un derecho soberano de cada familia, pero sin en comunidad pensamos, advertimos que esto también debilitaría el construir comunidad, por el sentido identitario, ademas que el confrontar el mundo a corta edad, sin los cimientos bien sólidos es fácil transpolar con ellos y ellas, una infinidad de prácticas y principios que deterioran el sentido comunitario.

  1. Organización comunal

Cumple las funciones del pulmón o el hígado en nuestro cuerpo comunitarios, ya que filtra las toxinas y perezas individuales: es donde la persona confronta su mundo con el mundo del entorno y crea un sentido colectivo. La organización a su vez genera y construye colectivamente compromisos con el otro, la otra. Hace de la personas un ser social y complementario.

Creemos que en la base de la organización, el ser comunitario se gesta, se desarrolla y se impregna de acciones colectivas. Ahí es donde nos hacemos precisamente como corresponsables de nuestro proceso y de nuestro hogar común, donde asumimos lo que hemos llamado sentido comunitario.

La organización comunitaria es el lazo que nos une con el resto de factores que estamos analizando y que nos mantiene en un mismo camino, con tensiones, pero en un mismo camino. Además es el lugar propicio para el crecimiento y desarrollo de cada habitante como miembro de este proceso, donde se genera el debate y la acción sobre el rumbo de las y los caminantes en Santa María de la Esperanza.

La mayor expresión organizativa actual esta acentuada en la Asociación Comunal y la Directiva,  de ahí se derivan comisiones de trabajo como la tierra, la de festejos, la de la juventud, entre otras, que son producto de una elección popular en las Asambleas comunitarias. Lo fundamental aquí es la participación desde las fortalezas individuales puestas al servicio del colectivo. Por ello, la organización deberá ser de todas y de todos o de nadie, pero cada quien desde su potencialidad y su capacidad aporta y deberá aportar a la construcción colectiva del proceso.

En fin, estos componentes creemos es el hilo conductor que aun sostienen la Comunidad, aunque conscientes que producto de ellos se generan una gama de ideas, principios, valores, acuerdos, sentimientos, reglamentos y prácticas que sustentan y robustecen la comunidad, pero que en esencia la dilapidación de estos componentes llevaría en primera instancia al abandono del sentido de comunidad y a la comunidad misma. Porque como nos lo recuerda F. Engels en el Discurso ante la tumba de Marx “…Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo…”[2] por tanto, estos medios de vida inmediatos hacen que nuestra Comunidad pueda construir valores, relaciones, prácticas y una espiritualidad al entorno de ellos, que nos permite mantenernos unidos en un sentido de comunidad.

SALVANDO LA LUCHA COTIDIANA DE LA GENTE

Sin duda, este escrito responde en su esencia a condiciones materiales de la existencia de nuestra comunidad, porque partimos de la idea que el vínculo que nos mantiene integrados y que en cierta medida condiciona las interrelaciones entre sus habitantes es lo colectivo (tierra, tienda, finca, agua, escuela, ADESCO) pero no queremos dejar de desconocer el papel fundamental que juega el nivel de conciencia y los acuerdos normativos (explícitos e implícitos) que se han configurado bajo esta realidad de vivir en comunidad. Porque la manera en que se ha organizado la convivencia, que se han establecido las relaciones, así como los atributos y las formas característicos propios que nos ayudan a ser lo que somos[3] ha contribuido a estrechar y fraternizar la convivencia comunitaria. Asimismo, las condiciones materiales y la vigencia de nuestros valores y los acuerdos normativos que nos mantienen en comunidad no podrían ser posibles sin la voluntad y el deseo tenaz de las personas que quieren y luchan incansablemente por la Comunidad.

En este sentido, la memoria histórica juega un papel importante en nuestro quehacer, en cómo el pueblo o la gente de nuestra comunidad asume la historia que ha venido construyendo, la manera en cómo se ha apropiado de los valores, de cómo ha defendido y reivindicado o resignificado su vida en este hogar. La memoria sobre el procesos de hacer comunidad también puede ser una herramienta que contenga, sostenga o prevenga la erosión de los componentes analizados hasta el momento.

La organización de la Junta Directiva, las Asambleas Comunales, los Festivales de Maíz, las tardes alegres, los encuentros deportivos, las “mingas” comunales, los encuentros en la tienda, las reuniones de comité de trabajo, las amistades estrechadas en la Escuela e incluso la velas y entierros de nuestros seres queridos se traducen en las maneras de relacionarse, y son precisamente esas convivencias que son fundamentales en el mantenimiento de Santa María de la Esperanza. Así como ellas, están los valores, principios, normativas y reglamentos que se han desarrollado y se siguen gestando para el sostén de este tipo de modo de vida comunitario y vale aquí citar nuevamente a Engels cuando menciona que “Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia, pero la hacemos, en primer lugar con arreglo a premisas y condiciones muy concretas. Entre ellas, son las económicas las que deciden en última instancia. Pero también desempeñan un papel, aunque no sea decisivo, las condiciones políticas, y hasta la tradición, que merodea como un duende en las cabezas de los hombres”[4] porque esos duendes en las cabezas que nos dice, son parte de nuestro imaginario y nuestras maneras de relacionarnos o de reproducir la vida comunitaria.

Es necesario también advertir que el sentido de pertenencia, la identidad colectiva y la conciencia por mantener esta espiritualidad, subjetividades y organicidad de sus habitantes es también primordial. En tal sentido, también se deteriora el modo de vida en comunidad en la medida en que estas actividades (los encuentros, festivales, asambleas, etc.) que tienen que ver con el sentir, pensar y quehacer de sus habitantes, tiendan a ir desapareciendo de la cotidianidad del hacer comunidad y vayan disminuyendo la necesidad afectiva y consciente de la población por hacerlas. La importancia de tener conciencia sobre estas realidades tanto materiales como subjetivas, identitarias y organizativas es porque así defenderemos y seguiremos construyendo o reproduciendo este modo de vida comunitario de Santa María de la Esperanza.

Pero ¿Porque es necesario apuntar sobre estos hilos que nos mantienen en comunidad? En verdad no estamos convencidos de la respuesta en su totalidad, pero si vemos la necesidad como nos lo dice Alice Walker[5] “Poner atención al presente que construyes, (porque) se debe parecer al futuro que sueñas.” Y por ende consideramos oportuno tener claridad en las ideas sobre este presente y que estas sintonicen o se conecten con nuestro horizonte. Lo palpamos en letras además, para compartir las reflexiones con quienes están conscientes de la necesidad de vivir en comunidad y sigamos luchando para que estas condiciones y otros factores quizá no contemplados acá se mantengan como bienes comunitarios y enfrentemos unid@s las batallas futuras de quienes conscientes o inconscientemente lucharán por lo contrario: individualizarnos cada vez más.

Abrazos fraternos,

Yamileth Tovar, Maira y Ángel Monge

Comunidad Santa María de la Esperanza, enero de 2017

[1] Tarde Alegre: En la comunidad donde vivo se entiende como la actividad cultural donde las familias pueden participar, apreciar y hacer obras de teatrales, declamación de poemas, cantos, juegos, antojos o comidas típicas, entre otros.

[2] F. Engels, Discurso ante la tumba de Marx. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm

[3] SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA.  https://arbolmonge.wordpress.com/2016/06/21/santa-maria-de-la-esperanza/

[4] F. Engels, Carta a JOSE BLOCH en Königsberg. https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/e21-9-90.htm

[5] Alice Malsenior Walker es una escritora afroamericana y feminista que recibió el Premio Pulitzer a la obra de ficción en 1983 por la novela El color púrpura, donde relata la historia de una joven mujer negra en lucha no sólo contra el racismo de la cultura blanca, sino también contra las actitudes fomentadas desde el patriarcado negro.

Remolinos en mi pecho

Cálidos saludos Querida…
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Quiero comenzar delineando estas palabras sincerándome que no soy ningún escritor de talento reconocido, ni quiero dañar la grandeza de los poetas como Roque Dalton y Lil Milagro con estas humildes palabras. Sé que no tendrán quizá la concordancia o destreza de aquel compa que admiras, pero are el intento de escribir este mar de preguntas, sensaciones, emociones y hasta fijaciones.

QUIERO SER UN POCO PRESUMIDO Y PRESUNTUOSO PARA DECIRTE QUE:

NO voy a pedirte que tus labios expresen lo que ya tus ojos hacen bien…

NO voy a pedirte que esclarezcas en palabras una realidad que ya comenzó a emerger…

NO voy a pedirte que me digas que me amas, si sé que no lo haces aún…

NO voy a pedirte que cada día me recuerdes, si sé que de día o de noche rondo por tus ideas…

NO voy a pedirte que llenes los días con tu sonrisa o tus palabras, me basta con saber que me sientes…

NO te pido que seas mi amor eterno. Sé que no es el momento y quizá ni puedes, ni puedo…

No voy a pedirte que me entiendas en estas palabras, pero sé que nos asienta bien.

QUIERO SER UN POCO HONESTO CON EL MOMENTO Y DECIR QUE:

NO busco enamorar tus oídos, más si, susurrar tu encanto…

NO busco aparecer en tus sueños de enamorados, pero si visitarte en las lunas tiernas que has soñado…

NO quiero abusar de tu tiempo y tareas, pero si tomarte de la mano por segundos…

NO pretendo incomodarte y ofuscarte los días, pero si abrazarte con ternura por la cintura…

NO pretendo robarte un beso, solo que me otorgues algunos por encuentro…

NO puedo confesarte –para ser franco- que he soñado todos estos días contigo, pero sin embargo hay noches que tu recuerdo me ha despertado…

NO quiero que interpretes estas palabras como coqueteo. Son solo expresiones del fondo de mi vida ocurridas con tu encuentro…

Finalizo diciendo que no me entiendo en cuanto al deseo fortuito de escribir estas ideas. Pero como dije hace unos días…”Quizá este soñando travesuras, que solo son producto de imaginarnos en mundos compartidos, de caminar por el atardecer en la arena del mar o mejor aún, por la humedad de un bosque”…

…Así que disculpa si te he ofendido… con gusto me disculpo con un beso.

Con cariño Árbol Verde

 

El papel de la Sala en el Golpe de Estado en marcha

COMO PREÁMBULO Como es de todas y de todos conocido, la concepción de Estado Republicano que hoy prevalece en nuestro siglo es hijo de la Revolución Francesa (‎1789‎-1799) y producto de las ideas l…

Origen: El papel de la Sala en el Golpe de Estado en marcha

Mi hogar en tu bosque

Mi hogar en tu bosque: 

Una breve anécdota que describe lecciones de vidacamiante

 El desacuerdo entre los sueños y la realidad no produce daño alguno, siempre que la persona que sueña crea seriamente en su sueño, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje escrupulosamente en la realización de sus fantasías”
Vladimir I. Lenin

 

En la ruta de la vida me encontré con un parque, donde habían inmensos árboles que maravillaron mi vida, me alegraron el rostro y donde pude disfrutar su inmensidad, su follajes, su flores y su habitad. La sabia de esos árboles tenía semejanza solo con mi sangre, por ello quede enraizado con las virtudes de ese parque.

En ese camino encontré un jardín botánico, donde descubrí diversas flores, tan lindas que no paraba de apreciar cada detalle; sus aromas, pétalos y mariposas que lo sobre volaban. Observe cada una del jardín y me sentía como un pájaro sobre ellas, queriendo acariciar con ternura cada una. Sin duda era uno de los jardines más lindos y grandiosos que había visto, con bastas virtudes.  

La vida trascurría y en ella conocí una lomita escondida del ruido humano y pude percibir una diversidad de animalitos; pajaritos, colibrí, mariposas, iguanas, conejos, hormigas, gatos, en fin, eran tantos que me quede inmóvil, para no incomodarlos con mi presencia y poder apreciar de reojo cada bello animal que vivían felizmente en esa lomita. Fui tan feliz en ese instante que creí era una de las mejores maravillas que había vivenciado.

En este camino marchaba cuando de pronto una estrella apareció y conocí el bosque, en el cual me di cuenta que en el habitaban majestuosos árboles, diversos en forma y contenido, lindos como los del parque. También observe flores en sus más diverso esplendor y belleza como las del jardín, y en medio de estos se encontraban gran cantidad de animalitos, desde chapulines, mariposas, monitos, abejitas y muchas especies que sin lugar a duda me hicieron sentir en casa. Sin lugar a mas interpretaciones, era el hogar las virtudes anteriores se encontraban en este punto.

Y me dije: <<Esto es lo que había soñado, aquí es donde quiero construir mi vida>> Así mismo me dije que las experiencias en el parque, el bosque y la lomita me hacían sentir con vida, con alegría y felicidad. Me habían hecho caminar, retoñar, compartir sueños y construir de la mano.

Aprendí que la clave era que el bosque reunía mi sueño, los anelos y los castillos de arena que son las amplias virtudes. Aprendí que era el lugar donde quería estar, el bosque me hacía sentir pleno, y era ahí, donde quería construir: En tu bosque

Amarte así, sigue siendo mi andar…

Árbol  

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA <Nuestra Comunidad>

Este escrito está dedicado en memoria a don Víctor Manuel Méndez “Don Meme”

Uno de los gigantes de nuestra comunidad que se nos adelanto hace un año.

 

la esperanza

Quiero comenzar expresando que participe en un Trabajo Comunal, que nosotros y nosotras conocemos como “Minga”, asumido el término por una visita que el fundador, guía, amigo y Padre Fabián Amaya Torres conoció en la región andina del Sur de América y compartió como regalo para titular lo que hacemos en trabajo colectivo por nuestra comunidad, pero también con el propósito de contribuir al mismo tiempo a fortalecer los lazos de hermandad y solidaridad entre las y los habitantes. En esta Minga sentí –como en todas las otras- ese espíritu de servicio y cuido de nuestros recursos que son un tesoro para nosotros/as, así mismo (y esto es lo que quiero precisar y enfatizar), vivencie ese sentido de comunidad, ese ejercicio de ser parte de un solo cuerpo, de una gran familia deseosa de construir una casa común, un horizonte de seguridad y justicia, cultura y productividad, de paz y alegría.

 Santa María de la Esperanza es mi hogar, nuestro hogar, construido y edificado a semejanza de los sueños y anhelos de un pueblo organizado, libre, culto y desarrollado. Por ello vale resaltar que la comunidad no solo lo entendemos como un espacio territorial donde habitan determinadas personas. Va más allá de un lugar,  porque la comunidad es en esencia un sentimiento individual y colectivo, un sentimiento de convivencia e identidad. Siendo un poco más riguroso con la ciencia son procesos psicosociales de aprensión, de transformación y de liberación que se dan en las personas que, por convivir en un cierto contexto, con características y condiciones específicas, han desarrollado formas de adaptación o de resistencia y desean hacer cambios… <la comunidad> es un ente en movimiento, que está siempre en el proceso de ser, así como ocurre con las personas que la integran. Lo que permite definir la identidad social y el sentido de comunidad que construyen sus miembros y la historia social que igualmente se va construyendo en ese proceso, que trasciende las fronteras interactivas de la comunidad y le otorga a veces un nombre y un lugar en los sistemas de nomenclatura oficial e informales de la sociedad”[1] En concreto el sentido comunitario es lo que nos hace transformar nuestras vidas individuales en la medida en que trasformamos nuestra comunidad, es la conciencia y el sentimiento de construir colectivamente.

La comunidad no es aun lo que queremos que sea, pero está en camino.

Muchos dirán que esta idea es absurda, que no refleja la realidad comunitaria, que los problemas son graves, que la inseguridad nos asecha, que los valores se están perdiendo, que la solidaridad esta desgastada y que el espíritu colectivo se marchitó, etc. Pero quiero salir al paso afirmando que nuestra comunidad es una experiencia genuina, llena de fortalezas y de organización, que ha logrado superar algunas limitantes que en otras comunidades se han estancado. Reconozco que San María de la Esperanza vive inmersa en una sociedad capitalista hostil, que atenta diariamente para derrumbar nuestras victorias, nuestros esfuerzos: la inseguridad, los anti-valores de la sociedad, el mercado capitalista, el consumismo, el fanatismo al deporte, la concepción conservadora e idealista de la vida, la moda, la doble moral, las adicciones o vicios, etc. no están exentos de nuestra realidad comunitaria, pero las enfrentamos con coraje y a pesar de ello avanzamos.

Y es que no es por ingenuidad que sucede esto. El sistema capitalista hace inmensos e innumerables esfuerzos para hacer de este pueblo salvadoreño y de Santa María de la Esperanza, un pueblo con baja autoestima, que le dificulte reconocer sus virtudes, que se encierre es sus problemas, que lo aprisione la desesperanza, que lo haga conflictuarse con sus semejantes, que pierda la visión del horizonte, que no celebre sus pequeñas victorias. Eso no es casualidad amigos y amigas, esto tiene la intencionalidad de mantenernos divididos y subestimados de nuestras capacidad de cuestionar el orden social establecidos por otros (los ricos), pero principalmente quieren subestimemos nuestra capacidad de pensar y crear, de construir nuestro mañana transformado. Por ello, hoy quiero resaltar que nuestra comunidad tiene cualidades excepcionales, atributos y característicos propios que nos ayudan a ser lo que somos, a mostrarnos como una comunidad ejemplar, son aspectos relevantes que hay que renombrar, sin desmerecer otros que también podemos considerar:

  1. Nuestros principios y valores: “Sueño con una comunidad cristiana, no viviendista” nos decía el Padre Fabián Amaya, frase que se nos ha pegada en nuestra piel, por lo que; los valores de la justicia, el amor o cariño reciproco y hermandad son elementos que nos caracterizan. Además, tenemos principios como la solidaridad, la justicia social y equidad, el trabajo voluntario o “sentido comunitaria” que le llamamos, y principalmente la unidad: la unidad que no significa uniformidad, sino más bien como se entiende en la 1 Carta a los Corintios, Capitulo 12 versículo del 12 al 26, donde se refiere a la <Comparación del cuerpo>: así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo”. Nos sentimos uno, con diferencias y diversidad, pero uno en acción y en comunidad.

Estando inmersos en la comunidad a muchos y muchas les cuesta percibirlo, pero basta escuchar opiniones de otras personas que conocen de nuestra gente, para señalarle estos atributos, o es recurrente que cuando vamos por las calles de nuestra comunidad no nos es extraño encontrarse a alguien y reír con alegría de verse o conversar sobre aspectos comunitarios, de trabajo o personales, así como encontrarse o reunirse para cumplir un objetivo colectivo en beneficio de la comunidad.

  1. Nuestro trabajo comunal “Mingas”: Los trabajos comunitarios son sagrados” nos dijo el Padre David Rodríguez[2] y efectivamente son pocas comunidades donde sus miembros deciden dar un sábado o domingo de descanso para hacer trabajos en la comunidad; para barrer las calles, para chapodar, sembrar árboles de café, reparar una calle o hacer un muro de contención, etc. son trabajos que en años han sido más intensos y en otros más leves, pero siempre nos ha caracterizado hacer esta labor. San María de la Esperanza es producto de este sentido comunitario: casas, escuela, iglesia, calles, tienda, finca, tanques, convento, etc. Se realizaron con esta visión y con el trabajo de nuestra gente.
  2. Nuestros recursos: El papa Francisco en sus última Encíclica sobre “Laudato Si” mejor conocida como “el cuido de nuestra casa común” en el “Segundo Capítulo del sub título 5: Destino común de los bienes” donde nos dice “La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada. San Juan Pablo II recordó con mucho énfasis esta doctrina, diciendo que «Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno». Así como lo dice el pontífice nuestra comunidad ha logrado sostener la idea de la tierra como propiedad colectiva: La finca, la tienda, los terrenos de cultivo y otros espacios comunes; de todos y de nadie al mismo tiempo. En otras comunidades –quizá- ya se hubiera individualizado, vendido, privatizado o sectorizado, pero la sabiduría de nuestros abuelos y abuelas ha sido en garantizar que estos bienes sean comunales; lo que ha significado el trabajo de cada uno/a para que estos recursos nos brinden los recursos que permitan el desarrollo integralmente de la comunidad (y valla que esto a aportado significativamente). Nos ha dado el recurso financiero para ejecutar proyectos y principalmente nos ha dado el lazo común de nuestra unión: la tierra y que como lo fijo el papa en la encíclica mencionada, “nosotros mismos somos tierra”, simbología de nuestra unidad.
  3. Nuestra memoria histórica: Roque Dalton dijo “mis venas no terminan en mí sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida y el amor…” idea que nos describe con mucha certeza: Cada familia tiene una historia punzante, fuerte y heroica que ha marcado también la historia de la comunidad. Primero nuestro “Éxodo”, como fue considerado en sus inicios, en el cual perdimos familiares y amistades que hoy son también nuestros mártires; luego la repoblación que hicimos (digo hicimos no porque la viví, sino porque la llevo en mi sangre e historia) marcaron con un sello de pueblo luchador, constructor de futuro en este rincón en el que vivimos y en el que aun continuamos luchando y trabajando para hacer que la comunidad sea lo que nuestros/as fundadoras plantearon, con la visión de Comunidad Eclesiales de Base, comunidad de hermanos y hermanas, de hombres y mujeres protagonistas de su vida y su historia en comunidad. El rescate de estos 5 puntos que detallo, son la esencia de esta memoria histórica de la generalidad de nuestros habitantes. Hay que luchar para que estos sean un constante traslado generacional.          
  4. Nuestra esperanza, alegría y felicidad: Un poema que leí decía que “la sonrisa es la ventana del alma” yo digo que es el reflejo de nuestra felicidad, la constancia de nuestra esperanza y de pueblo que aprende a construir con felicidad, alegrías, sonrisas y dinamismo. Recurrentemente en Juventud Sembrando Esperanza, (que es un grupo de jóvenes de la comunidad) se usa la palabra que somos el dinamismo y la alegría de la comunidad, pero en verdad esto solo es evidencia que vivimos en Santa María de la Esperanza, lo cual ha hecho de nuestra personalidad seres felices y esto no significa que no existan los problemas, sino que es a pesar de ellos y las limitantes que se ha creado un clima de alegría, una especie de esperanza viviente, que nos ayuda a vivir en comunidad, a luchar en comunidad y a trabajar con felicidad. Solo vasta revisar nuestra historia comunitaria donde la creatividad en los sociodramas, en las fiestas comunales, las asambleas, los trabajos comunales se convierten frecuentemente o casi siempre en espacios de risas y alegrías. Nuestros mismos abuelos y abuelas nos heredan este espíritu de alegría y entusiasmo. Por ello, Somos un pueblo en comunidad, feliz y luchador…

 

FUNDADORES/AS

Pero entonces ¿Por qué tenemos todo esto en Santa María de la Esperanza? ¿Por qué somos así? La respuesta es gigantesca y hay muchas razones que podríamos encontrar que nos han llevado a esto; la solidaridad, el contexto de lucha del pueblo salvadoreño, el producto de la resistencia en los `70 y ´80, la teología de la liberación, los sueños de muchos depositados acá, y muchos más innumerables. Pero hoy quiero poner énfasis en que es producto de los sueños, principios, valores y luchas colectivas de nuestros fundadores que han desarrollado en esta edificación de la comunidad: Padre Fabián Amaya, José Ángel Monge, Víctor Manuel Méndez, “Moncho” Guardado Esperanza Menjívar Tovar, Guadalupe Menjívar, Jorge Zamora, Armando Quintanilla, Cande Cardozo, José Zavala; además estuvo Juan Pineda, niña Esther y Antonia, Anacleto Chicas, Mercedes y Alicia Monge, Alfredo Zabala, Nicolasa Amaya…. y sus familias que siempre los acompañaron.  Pero fueron los primeros tres que guiaron este lindo proceso.

Ya el Padre Fabián Amaya se nos adelanto un 12 de Mayo del 2001, dejando huérfana a nuestra comunidad, pero nos dejó el reto de continuar edificando su sueño. El 13 de Junio del 2015 vivimos nuevamente la partida de otro de los gigantes de la comunidad, Don Víctor Manuel Méndez, “hombre constructor de esperanza, de justicia y comunidad…” reza un poema creado y trazado en una manta elaborada por l@s jóvenes de Juventud Sembrando Esperanza JSE. Y es la partida de Don Meme, como cariñosamente le llamábamos que me motivo a escribir estas palabras para la comunidad.

Víctor Manuel Méndez, nació el 02 de abril de 1946, en Panchimalco, estudios en una escuela pública y llego con sacrificio hasta 3º Grado. A los 27 años se caso con Gudelia Monge y tuvo 2 hijas y 5 hijos: Ernesto, Manuel, Francisco, Carmen, Abraham, David y Ana María. Los mayores le dieron el gusto de vivenciar ser abuelo. Trabajo en la Colonia Escalón de San Salvador, como vigilante por más de 10 años para proporcionar -junto a su esposa- los alimentos de sus hijos e hijas.

En el periodo del conflicto conoció al Padre Fabián y a José Ángel Monge quienes les ofrecieron un espacio, un hogar donde desarrollar su vida, pero también le dieron una  misión: acompañar la construcción de nuestra comunidad, cuya misión desempeño incansablemente y honorablemente.

El forjó una personalidad que lo hizo tener como principal característica la valentía, el temple y el carácter necesario para afrontar la vida. Con esas habilidades creció en comunidad –como todos y todas- diciendo la verdad y señalando los problemas tal cual eran, a decirlos en el lugar y a las personas indicadas. Así se destacó como líder de la comunidad. Sus ideas, palabra y su voz tenían fuerte resonancia en lo que significo y significa la comunidad . Junto a las y los fundadores crearon una capacidad de análisis integral y de visión comunitaria para hacer de esta comunidad, una comunidad ejemplar.

Don Meme, con Ángel Monge acompañaron al padre Fabián en este camino por idear una comunidad ejemplar, que fuera esperanza para otras comunidades. En sus inicios Don Meme fue uno de los pilares y precursores de la construcción de la casas para las familias, trabajo arduamente en los “colectivos”[3], fue de los primeros en formar parte del Equipo Pastoral, que era el órgano de dirección más importante de la comunidad antes de que existiera Directiva. Lideró en 1994 la Primer ADESCO comunitaria e impulsaron proyectos de legalización de las tierras, las lotificaciones, etc. Acompaño también la electrificación de la comunidad, la compra de los nuevos terrenos, los proyectos del agua, la iglesia, la tienda, la escuela y otros tantos proyectos que hoy son legado de todas esas personas que dieron su energía y sabiduría para construir el Reino de Dios en esta Tierra.

Don Meme –aunque no fue el único que entrego su vida a este proyecto- es uno de esos gigantes que hicieron posible esta cuna de amor en la que hoy vivimos y que llamamos Santa María de la Esperanza. Por ello la partida física de Don Víctor Manuel significa ver partir a uno de los pilares de nuestra comunidad. Sin lugar a duda, esto nos genera nostalgia comunitaria y personalmente quiero sintetizar mi tristeza de su pronta partida en dos cosas: Uno es que él (como uno de los fundadores) significa uno de los portadores de los principios y valores comunitarios en los cuales ya hemos hablado arriba. Lo otro es que él era uno de nuestros baluartes de este proyecto comunitario y era la historia viviente que contribuía aun enormemente a mantener lo que es Santa María de La Esperanza, con su solvencia, moral y trabajo que lo caracterizaba.

Además quiero agregar un aspecto más como mucho respeto y discúlpenme anticipadamente por decirlo, pero no puedo dejar de expresar que me produjo un cierto descontento o disgusto el día que nos enteramos de su fallecimiento –en la vela- así como en su entierro y “el último”, no hubo afluencia de gente y no se realizó un acto de reconocimiento por su labor. Desde ese entonces, he escuchado varias razones que puedan justificarlo, pero aun así, me quedo –aun año- con la sensación que como comunidad no dimensionamos lo que Don Meme significó y significa para Santa María de la Esperanza. Espero equivocarme en esto y ojala así sea.

Ante ello, la promesa que le hacemos a Don Meme y que le hacemos al resto de los fundadores que abrazaremos su herencia (la comunidad) como un tesoro y luchare, más bien, lucharemos por mantener la comunidad que ustedes nos heredaron como patrimonio de vida.

Aclaro además que con todo estos elogios que resaltamos en nuestra gente, en nuestros abuelos y abuelas y principalmente en Don Meme, en ningún momento buscamos idealizarlos o pensar que fueron perfectos, ni Don Víctor, ni nadie más, eso sería algo que hasta él mismo nos lo corregiría, simplemente queremos resaltar el valor que significa y significo su empeño, entrega y sacrificio por esta comunidad, lo cual no expresa -en ningún momento- el desconocimiento de las limitantes que estamos trasformando.

Finalizo diciendo que Santa María de la Esperanza no es solo un tesoro escondido en un rincón de Santiago Texacuangos, sino mas bien, es un rincón profundo y enraizado en el corazón y la mente de su gente y que sigue siendo La Comunidad Prometida de sus pobladores/as, porque cada habitante hace diariamente su valioso empeño por mantener, cultivar y desarrollar éste nuestro hogar. A esa gente trabajadora de nuestra comunidad le debemos el respeto y la gloria de las/os que hoy vivimos en este vínculo y sentido de comunidad.

 

 

Ángel Josué Monge

13 Julio 2016, Santa María de La Esperanza

 “No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante.”

Ernesto  ” Che” Guevara

 

[1] Maritza Montero, licenciada en Psicología por la Universidad Central de Venezuela,  reconocida por su labor en el área de la psicología comunitaria. Extracto del libro <Introducción a la Psicología comunitaria (2004), Pág. 197-210>

[2] Sacerdote excomulgado por la iglesia jerárquica. Fundador (junto a otros sacerdotes) de las Comunidades Eclesiales de Base, bajo la filosofía de la Teología de la Liberación. Excombatiente de la guerrillera y actual militante dirigente del FMLN. Fue diputado 1997-2015, actualmente es diputado suplente por el Departamento de La Paz y organizador de la Comunidad los Marranitos, Zacatecoluca. Pero ante todo, un revolucionario y luchador social.

[3] Colectivos: fueron una experiencia de no duro más de dos años, en el que la comunidad cultivaba y producía colectivamente algunos granos como el maíz y el frijol. El cual lo recolectaban en un banco común y luego se repartía en iguales condiciones.

La jugada maestra detrás de la Operación “Panamá Papers” — elcomunista.net

Por Níkolas Stolpkin* Como bien es sabido, antes de tragar se debe masticar bien lo que se está llevando a la boca. Por estos días nos han dado de comer el famoso “Panamá Papers” como la “filtración de documentos confidenciales más grande de la historia”, con “11.5 millones de documentos” de la firma de abogados […]

a través de La jugada maestra detrás de la Operación “Panamá Papers” — elcomunista.net

LA EJEMPLARIDAD: Cualidad de una y un revolucionario

La lucha es larga, comencemos ya…

Camilo Torres

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Partiendo de la vital importancia de desarrollar esta cualidad en todo militante revolucionario, hacemos este pequeño escrito que busca tejer aportes de  camaradas que han visto en el tema del ejemplo una necesidad ineludible e irrefutable para la construcción simultánea de la nueva sociedad.

El proceso de la revolución debe llevarnos a construir un nuevo modo de producción socialista, donde las relaciones para producir estén establecidas por acuerdos comunes, equitativos y sobre la base de socializar los medios de producción, el producto del trabajo y su excedente, pero simultáneamente en este proceso se debe ir forjando y puliendo el “nuevo hombre” y mujer del que hablo el Che Guevara, por lo tanto, en nuestra lucha por la trasformación de la sociedad debe ir creándose simultánea las condiciones del nuevo mundo y la nueva humanidad. Esto quiere decir que no debemos esperar la nueva sociedad para comenzar a fomentar o desarrollar los nuevos valores en la humanidad.

El reto está planteado con mayor ímpetu a quienes decidimos emprender la ardua y noble tarea de trasformar la realidad: a la militancia revolucionaria. La cual debe ser la vanguardia en la práctica de los nuevos valores y así como nos dijo el fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua FSLN Carlos Fonseca “Es preciso que tomemos en serio la responsabilidad que la historia ha depositado en nuestras manos”

Vale traer a nuestra memoria que la derecha internacional y nacional dentro de su estrategia de minar nuestras ideas revolucionarias, también hace uso de nuestras limitantes y errores orgánicos e ideológicos, las cuales aprovechan y propagandizan en virtud de sus intereses. Una limitante que suelen generalmente resaltan son nuestra prácticas poco revolucionarias, que no obedecen en esencia a nuestras ideas, sino a las del enemigo. Esto hay que comprenderlo también en el marco del sistema capitalista y del modelo neoliberal, en el cual hemos sido socializados y en el que hoy subsistimos, por ello, a pesar de que este sistema nos invite, nos seduzca o sugestione a las prácticas  egoístas, individualistas, egocéntricas, consumistas, fetichistas, clientelistas, entre otras, las y los revolucionarios debemos salir de entre el fango como semillas de libertad y nueva vitalidad. Esto sin duda se traduce en uno de los mayores retos que la militancia de izquierda debemos ir librando.

Para eso quiero tejer solo algunas valoraciones de compas que han visto en la cualidad de ejemplaridad un aspecto fundamental en nuestro camino.

Comenzamos entonces con uno de los grandes ejemplos vivos que la historia de los pueblos nos ha dado como luz y guía, hablamos precisamente del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien nos dijo a la juventud:

“El joven orgulloso no puede ser un Joven Comunista.  El Joven Comunista ha de ser, antes que nada, un compañero modesto, porque la modestia es una de las primeras virtudes del revolucionario.  El que se crea superior a los demás, o que trate a los demás con espíritu de superioridad, no puede ser un Joven Comunista; quien le restriegue a otro sus presuntas virtudes, no puede ser un Joven Comunista; quien le niegue a otro el compañerismo, quien le niegue a otro la ayuda, quien le niegue a los demás el brazo generoso para ayudarlo, quien quiera hundir a un joven, pisotearlo, en vez de ayudarlo, no puede ser un Joven Comunista.  Porque el Joven Comunista tiene que ser un apóstol de sus ideas, un predicador de sus ideas, y tiene que predicar, en primer lugar, con el ejemplo; tiene que conquistar jóvenes y no alejar jóvenes” [1]

Por eso cuando Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores  habla en el 2006 de las 15 cualidades de Fidel, el ejemplo personal es una  virtud que resalta en este revolucionario.

“El ejemplo personal: Fidel entronizó en Cuba la idea de que no se le puede pedir a la gente lo que uno no está dispuesto a hacer antes. Quizás uno no lo hace, pero los que lo siguen tienen que saber que uno está o estuvo dispuesto a hacerlo. Por eso Fidel, desde que recibió al primer ciclón en Cuba, después del triunfo, en el lugar probable por donde el ciclón llegaría —y lo hizo así durante 45 años y el pueblo lo vio allí, en el medio del huracán, dirigiendo, arriesgándose con los que estaban ahí—, desde ese momento lo convirtió en práctica para los cubanos.

No hay un dirigente cubano que no esté cortado con esa tijera, que no entienda la idea de que el ejemplo personal es esencial y es deber, y que los jefes han de ir delante; que los jefes solo tienen derecho a más sacrificio, y que el único privilegio que puede dar un cargo o una militancia en Cuba, porque militar en nuestro Partido es resultado de un proceso que incluye también el que los compañeros, la masa de los que no son militantes, consideren que ese aspirante tiene ejemplaridad y autoridad suficientes, por eso no es masivo nuestro Partido; la idea de que militar en el Partido de la vanguardia o tener una responsabilidad da solo derecho a más sacrificios y más restricciones, es un legado de Fidel. Por eso no hubo en Cuba combate, huracán, trabajo que requiriera sacrificio y esfuerzo, en el que Fidel no estuviera.

El ejemplo personal, la autoridad que emana de ir delante, de dar el ejemplo, de guiar con la actuación propia es un aporte de Fidel”[2]

Seguramente esta práctica y pensamiento está íntimamente vinculado con la convivencia y compartir de Ernesto Che Guevara que nos dice que los revolucionarios estamos guiados por grandes sentimiento de amor, partiendo de esto nos señaló:

“…todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.”

Además nos planteó la enorme tarea de construir el “hombre nuevo”

“El hombre debe transformarse al mismo tiempo que la producción progresa; no realizaríamos una tarea adecuada si fuéramos tan sólo productores de artículos, de materias primas y no fuéramos al mismo tiempo productores de hombres.”

Y a la militancia revolucionaria nos hizo la siguiente advertencia:

“El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta solo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo.”[3]

Mónica Baltodano, en la exposición que realizo para el Seminario “La política de formación de cuadros”, organizado por el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil  en abril 2005,  sostuvo:

“Selección de cuadros y formación para desarrollar cualidades y crecer dentro del pueblo con base al ejemplo: Frente a ese desafío, el conjunto de cuadros que conformaban el Frente Sandinista eran cuidadosamente seleccionados de entre los mejores luchadores del pueblo. En particular se priorizaba la combatividad, la disposición a la lucha, pero se cuidaba el proceso de formación de cualidades que garantizarían el crecimiento entre el pueblo, y su incorporación a la lucha. Si el objetivo era sumar más y más nicaragüenses del pueblo a la lucha, esta suma sólo se conseguiría siendo ejemplo. “El soldado revolucionario se ganará la confianza del campesinado dándole pruebas de sinceridad y honradez porque esto es más convincente que la más ardorosa proclama”. El pueblo sólo nos creerá por la fuerza de nuestro ejemplo, sostenía Carlos Fonseca”[4]

Así mismo la intelectual de izquierda Marta Harnecker en su libro “Un mundo a Construir: nuevos caminos” nos señala a la militancia:

“Que con su forma de vivir y trabajar políticamente prefiguren la nueva sociedad:  

Hemos dicho anteriormente que una de las dificultades que enfrentamos en la construcción del socialismo es la herencia cultural de nuestros pueblos, del tipo de conciencia heredada. Tenemos que empezar a construir el socialismo sin tener todavía un pueblo que haya hecho suyos los valores socialistas. Pero, por otra parte, no podemos construir el socialismo sin hombres y mujeres socialistas, ¿cómo resolver esta contradicción? Lo que ocurre es que existen personas que —a través de su compromiso con luchas anteriores— han logrado transformar su conciencia y empezar a practicar los valores socialistas. Esos deben ser los militantes que conformen el nuevo instrumento político.

Los militantes debemos cuidar que nuestra propia práctica no se contradiga con los valores de la nueva sociedad que queremos construir… es fundamental que presentemos un perfil ético netamente diferente, que seamos capaces de encarnar en nuestra vida cotidiana los valores que decimos defender. Debemos ser democráticos, solidarios, dispuestos a cooperar con los demás, a practicar la camaradería, la honestidad a toda prueba, la sobriedad. Debemos proyectar vitalidad y alegría de vivir. Nuestra práctica debe ser coherente con nuestro discurso político.”[5]

Termino con decir que así como no habrá sociedad nueva sin un salto del desarrollo al modo de producción socialista y de las nuevas relaciones sociales de producción, no habrá también una nueva sociedad, sino hacemos desde ya la nueva humanidad que afronte la “fuerza de la costumbre” de la vieja sociedad y que construya, trasforme y defienda el naciente modo de vida.

Y como dijo Camilo Torres en la carta a los cristianos en 1965…

 La lucha es larga, comencemos ya… [6]

Árbol Monge
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Ellos ocupan los medios de “comunicación”… Nosotras y nosotros ocupemos las calles y las comunidades

Tratando de poner en letras a nuestra realidad

La Flecha Nativa

concentracion-2CONTRAOFENSIVA IMPERIALISTA

Estamos enmarcados en un momento de intensa batalla político-ideológico, donde la derecha nacional ha enfilado una agresiva ofensiva a nuestro gobierno y se ha puesto en sintonía con la contraofensiva imperial que se desata contra los gobiernos o fuerzas progresistas y de izquierda en América Latina, para ello ha hecho uso de sus herramientas tradicionales con el fin de socavar las ideas y luchas emancipatorias de los pueblos, uno de eso pilares ha sido la batalla en sus medios masivos de “comunicación” que contribuyen a desvirtuar la comprensión de la realidad y han logrado imponer sus agendas y opiniones en el imaginario del pueblo, todo esto enmarcado en la estrategia del llamado “golpe suave[1]” o “doctrina de dominación del espectro completo[2]” que se implementa con diferentes matices en cada país de la región.

La burguesía y principalmente, su sector oligárquico a la cabeza, están…

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Latinoamérica en marcha

La Flecha Nativa

chavez.jpgTener certeza que en la historia de luchas por la emancipación de los pueblos siempre han existido procesos de avance de las revoluciones y periodos de retroceso o de contra-revoluciones, así como momentos de calma, estancamientos o efervescencia, por ello debe ser una habilidad de los revolucionarios discernir con exactitud bajo que proceso se está atravesando en nuestras patrias. Los pueblos latinoamericanos han fortalecido sus lazos de unidad y solidaridad, pero también nuestros enemigos de clase desde hace menos de cinco años han reagrupado sus fuerza y cada día tienen más cercanas la conducción del imperialismo Yanqui. Esto hay que verlo y analizarlo, pero no debe generar la sensación de derrotismo al perder batallas o sufrir revés, sino más bien debe animarnos a perfeccionar nuestros métodos y formas de luchas para continuar esta marcha que aun no termina.

Pero para comprender mejor la realidad actual, hay que partir desde una…

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